Tres años han pasado ya...tres años desde que te cogí por primera
vez...desde que me enseñaste lo que es amor del bueno, desde que me pusiste los
pies en la tierra y desde que cambiaste mi vida para siempre.
Todas las noches en vela, los días de lucha, los malos momentos
son parte de tu tiempo, tiempo que pasamos contigo y que exprimimos al máximo,
aunque a veces somos humanos y nos desesperamos ( por eso intento verlo así).
Me encanta verte dormir con esas mejillas sonrosadas y esos
morretes tan "bonicos", cuando me llamas por las mañanas
"Mamaaa" o en plena madrugada (eso menos, pero en el fondo...),
cuando me pillas despistada y me salpicas en la bañera a traición, cuando
quieres algo y como no sabes el nombre dices "dame de eso", cuando
repites lo que te digo o pregunto dando lugar a situaciones cómicas....Cuando
no te doy algo que quieres y me miras y me dices "¿Qué quieres?" Para
que yo te lo pregunte...Cuando me pongo a llorar ( en modo ficticio) y me consuelas
diciendo "no llores, ya ta ya ta" Cuando estamos preparando un juego
o unos dibujos para ver en la tele y empiezas "a ver, a ver" Cuando
se cae algo al suelo o se rompe algo y dices "¡¡ohhh nooo!!" Cuando
te tiras por el tobogán al grito de ¡Yupiii! Cuando te gusta algo y lo coges
corriendo diciendo "de Paula" Y así, podría seguir todo el día...
Por mucho que crezcas para mí siempre serás ese bebé chiquitín que
ni llegaba a los tres kilos y podía coger con una sola mano, ese bebé que
sonreía mientras dormía, que se calmaba en el agua y cuando le cantaba, ese
bebé que me ha hecho valorar las cosas y crecer rápidamente. Esa eres tú,
siempre serás nuestra chiquitica. ¡Felicidades princesa!
