Chiquitica ha empezado la guardería este curso...Y la verdad,
que estamos muy contentos con el resultado. A veces pienso que me gustaría verla por un agujerito, pero
otras –la mayoría- me digo a mi misma que es mejor no saber, solo viendo los
moratones de sus piernecitas puedo hacerme una idea.
El primer día es duro para todos, te vas de allí pensando cuánto
tardará en dejar de llorar y haciéndote mil preguntas pero con la tranquilidad
de que estás haciendo lo mejor para ella. La primera semana nos contaron que,
un día estando en el patio, de repente perdieron de vista a chiquitica y
enseguida vieron que se había ido al lugar donde los papis dejan los carritos
(yo al principio también me mosqueé, pero luego vi que el parking de cochecitos
es parte del mini-patio), había buscado el suyo ( entre unos 30 ) y se había
sentado con su chupete puesto, a la espera de que alguien la sacara de allí...Pobrecita...La
verdad que me dio una pena...Pero bueno, al poco tiempo dejó de hacerlo y ya
jugaba en el patio como los otros niños...Está claro que todo es cuestión de tiempo.
En la guardería, chiquitica se lo pasa pipa. Hasta ahora es su
padre quien la lleva y recoge; los primeros días se resistía a entrar y lloraba
cuando veía a papi marchar, pero enseguida se calmaba. El momento de irse a
casa es el más divertido, papá llega a el aula la llama, se agacha y abre los
brazos y mi niña sonríe, se levanta y va corriendo hacia él con una felicidad
infinita... Me moriría por ser yo, no lo niego, pero le ha tocado a papá. Además,
ha sido testigo de anécdotas muy
graciosas:
Un día cualquiera, papá se disponía a recogerla, entró en el aula y
realizó su ritual, en ese momento una de las tutoras intentaba calmar a dos
niñas que no paraban de llorar ( eran los primeros días) y al ver al papá de chiquitica
que venía a “salvarla”, una de ellas se “escapó” y salió corriendo apartando a
chiquitica de su camino y agarrándose a él como una lapa...Esa pensó “con tal
de que me saquen de aquí”...
Otro día, al llegar a la guardería, se encontraban todos los niños de su clase
tumbados en el suelo en un momento de “relajación” ¿Paula también? Qué
raro...Si, si, ella también, aunque resistiéndose a más no poder y con la mano
de la “profe” puesta en su espalda para que evitar que se levantase...¡Ah! Ahora
ya me cuadra...
Con el paso de los días, Paula tuvo una adaptación completa
y estupenda a la guardería: Va feliz y está aprendiendo muchas cosas. Ya nos dijeron en atención temprana que la guardería era la mejor estimulación para ella, y tenían razón; Tan positivo
ha sido que pasamos de llevarla sólo por las mañanas a dejarla a
comedor, y con lo mala que ha sido ella siempre para las comidas, ha mejorado considerablemente
en este aspecto. Recientemente, hemos
decidido dejarla también a dormir la siesta, ya que después del comedor ella se
iba a las hamacas como los otros niños (según la tutora parecía querer quedarse)
y así, no le rompemos la rutina. Esto le ha venido muy bien a su mami, para
poder ir a recogerla y llevarse ese abrazo con carrera, que ahora es mucho más
impulsivo y cariñoso que el de hace unos meses...Y creedme, que ese momento es único
y para mí es lo mejor del día.
PD: Se ha visto por la calle a los padres de chiquitica compitiendo
como sí de una carrera se tratase para ver quién llega primero y recibe ese
abrazo tan deseado ;-)
